Memoirs 2011–2016
Institutional report of the first five years of the Dominican Resistance Memorial Museum (May 29, 2011 – May 2016). Written by Luisa De Peña Díaz, Director General.
Al caer la tarde del domingo 29 de mayo del año 2011 fue inaugurado formalmente el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD). El martes 31 de mayo esta institución abrió sus puertas al público. Hoy, 29 de mayo del año 2016, con gran satisfacción presentamos a las personas relacionadas con el museo y al público general las MEMORIAS de sus cinco años de realizaciones. Este documento solo recoge las actividades y eventos que revisten lo que entendemos que son logros mayores y las actividades de más importancia en las distintas áreas. Para arribar a lo que fue el grandioso día del 29 mayo del 2011, fue preciso recorrer un largo camino que se remonta a unos quince años atrás. Este es el espacio más propicio para brindar una pincelada de todo ese proceso de antecedentes.
Un poco de historia
En febrero del año 1995, al regresar de trabajar como directora del Museo Faro a Colón, fui abordada para algo muy particular. Mi abuela, doña Cristina Gautier y su prima doña Ángela Ricart, me expresaron su preocupación por el futuro de los bienes de Tony Mota Ricart, hijo de doña Ángela y expedicionario de la Gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo del 14 y 20 de junio de 1959. Unas semanas después mi madre, Cristina Díaz, quien fuera militante de la Agrupación Política 14 de Junio, también me recordó la responsabilidad que teníamos con los caídos. Con esas inquietudes comenzó a germinar la idea de qué hacer.
Lo primero fue pensar en la creación de un museo histórico. Consultando, tocando puertas, varias personas señalaron que ya existía el Museo Nacional de Historia y Geografía. Otros dijeron que el Monumento-Panteón de Constanza, Maimón y Estero Hondo era un museo. Se trataba de argumentos ciertos. Pero no desmayé porque yo sabía que la realidad dominicana, en la que tanta gente se había sacrificado por la patria, y donde había tantos hechos, requería de un concepto tipo museo distinto a lo que ya existía.
En el 2000, tras algunos años de reflexión, se aclaró el horizonte. Más allá de otro museo de historia, la República Dominicana necesitaba un museo memorial. Esa convicción fue reforzada a principio del verano de ese mismo año, al visitar el Museo del Holocausto de Israel o Yad Vashen, el primero de su tipo en el mundo. Este museo me impresionó tan fuertemente que cambió mi actitud y mi visión del holocausto, del nazismo y de la responsabilidad que tenemos todos en la defensa de los derechos fundamentales del ser humano.
Con gran entusiasmo presenté la idea a la Fundación Manolo Tavárez, de la cual soy integrante, y fue acogida. De inmediato también fue bien recibida por la Fundación Hermanas Mirabal a través de Noris González Mirabal, integrante de ambas fundaciones. Al mismo tiempo se unió a la idea la Fundación Testimonio, quienes igualmente tenían la idea de crear un museo. En el verano del año 2000 el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, entregó la Casa de las Fundaciones, ubicada en la calle Isabel La Católica, para la instalación de un museo.
Al final de ese año 2000 nos recibió el entonces Secretario de Cultura, Tony Raful, quien además de escritor es bien conocido por su enjundioso estudio sobre la Agrupación Política 14 de Junio. Le presentamos la idea y la apoyó sin reservas. A inicios del año 2001 la Fundación Manolo Tavárez procedió a invitar a las demás fundaciones para compartir la idea. Participaron la Fundación Héroes de Luperón de 1949; la Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo; la Fundación Hermanas Mirabal; la Fundación Héroes del 30 de Mayo; la Fundación Manolo Tavárez Justo; la Fundación Testimonio; la Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó; la Fundación Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y los miembros del Comité 12 de Enero que luego se convertiría en la Fundación Amaury Germán Aristy. Nueve en total.
En el año 2001, como una sorpresa agradable, el Consejo Internacional de Museos (ICOM), durante su Asamblea General celebrada en Barcelona, creó el Comité Internacional de Museos Memoriales para Víctimas de Crímenes Públicos y de Lesa Humanidad (ICMEMO). Reconoció, además, los museos memoriales como un tipo diferente de museo, con características propias y con una misión muy particular. Esa creación del ICOM le tendió una alfombra a los pasos que dábamos en la República Dominicana.
Vinieron entonces cuatro años intensos de trabajo recopilando informaciones y haciendo entrevistas. Unas puertas se cerraban y otras se abrían. La Academia Dominicana de la Historia, en la persona de su presidente, doctor Roberto Cassá, brindó su apoyo y colaboración. Lo mismo hicieron los historiadores Emilio Cordero Michel y Francisco Henríquez (Chito). En esa etapa, más allá de ofrecer su ayuda, Franklin Franco se unió al proyecto sin reservas y se integró como investigador emérito y vitalicio.
Con los pasos emprendidos en conjunto hasta ese momento las fundaciones sintieron que había llegado una etapa de madurez. Entonces dieron un paso trascendental de suma importancia. Se inició el proceso de creación de la Federación de Fundaciones Patrióticas con el objetivo de impulsar un museo de la resistencia. En el año 2006 el museo, todavía en su etapa de proyecto, se ganó la beca del Fondo del Embajador para la Preservación Cultural, otorgada por el gobierno de los Estados Unidos para el proyecto de digitalización de la colección.
La beca fue un paso muy positivo pero tuvo una consecuencia negativa. El proyecto de museo fue objetivo de difamación, insultos y acusaciones. Mediáticamente un sector de la Fundación Testimonio acusó el proyecto de estar auspiciado por el gobierno norteamericano. Se resquebrajó la unidad. De repente el proyecto se quedó sin local.
Fue un momento difícil. Recordé la entrevista sostenida un año antes con el director del Museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos, en Washington. En esa ocasión me advirtió: "prepárate, te van a golpear como nunca te han golpeado, verás divisiones absurdas, conocerás intereses oscuros". Pero él, con la voz de la experiencia envuelta en una sonrisa triste, me respondió: "Ya lo verás. Pero nada de eso importa. Lo que vale la pena es cumplir con una deuda y cuando mires hacia atrás te sentirás muy satisfecha. Cuenta con nuestro apoyo".
A pesar de lo sucedido, el proceso de creación del MMRD ya era un tren en marcha que nadie podía detener. Doña Chana Díaz viuda Díaz y los directivos de la Fundación Héroes del 30 de Mayo se acercaron a don Juan Vicini Cabral y le solicitaron una propiedad en la Ciudad Colonial para instalar el museo. Antes de las 24 horas hubo una respuesta desde la inmobiliaria del Grupo Vicini.
En el año 2007 obtuvimos del Ministerio de Cultura de España la Beca de Recuperación de los Archivos de Represión. El 31 de julio del 2009 la UNESCO registró la colección del MMRD como Memoria del Mundo y calificó la lucha de la resistencia dominicana con categoría de importancia mundial e influencia global.
Llegó la hora esperada
El 2011 fue el año en que todo el proceso vio feliz término de manera definitiva. La inauguración del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana se llevó a cabo el domingo 29 de mayo del año 2011. La actividad fue encabezada por el presidente de la República, doctor Leonel Fernández, el vicepresidente, doctor Rafael Alburquerque, el doctor Anulfo Reyes, presidente de la Federación de Fundaciones Patrióticas y esta servidora que suscribe. Al acto inaugural asistieron más de mil personas.
También nos acompañaron personalidades del mundo museístico internacional: directores de museos memoriales de España, Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, República Checa, Guatemala, El Salvador y representantes de la UNESCO. Crecieron los reconocimientos de organismos nacionales e internacionales.
Además de su sede principal, tenemos una extensión en el Metro de Santo Domingo, específicamente en la parada del Centro de los Héroes, denominada Sala Memorial Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo. El MMRD gestiona, junto a la Fundación Hermanas Mirabal, la Casa Museo Hermanas Mirabal, en Salcedo.
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana es miembro de la Coalición Internacional de Museos de Sitios Históricos de Conciencia; del Consejo Internacional de Museos (ICOM); del Comité Internacional de Museos Memoriales (ICMEMO); de la Asociación de Museos del Caribe (MAC); de la Asociación Americana de Museos (AAM); de la Federación Internacional de Museos de Derechos Humanos y de la Red Latinoamericana de Sitios de Memoria.
Del 31 de mayo del año 2011 al 30 de abril del año 2016 el MMRD recibió 242,884 visitantes. Gracias al convenio de la Federación de Fundaciones Patrióticas con el Ministerio de Educación el 78% de nuestros visitantes son estudiantes. Nos enorgullece saber que somos el segundo museo más visitado de la República Dominicana. En cinco años hemos realizado alrededor de 1,650 actividades.
Nuestro rol como museo memorial
En un museo memorial concomitantemente cohabitan dos grandes roles. Uno es el que se hace hacia afuera, hacia la sociedad. El otro está conformado por lo no visible. La memoria histórica es la memoria de las víctimas, es su voz, la cual solo es escuchada cuando los sobrevivientes y las personas vinculadas a esas víctimas se empoderan, relatan y denuncian las violaciones a los derechos humanos y a las libertades civiles ejecutadas en su contra por gobiernos de fuerza.
La labor hacia afuera, la que se realiza para que llegue a la mayor cantidad posible de gente, la que intenta mantener viva la memoria histórica del país, la que pretende educar, esa está a lo largo de esta memoria de cinco años de trabajo. Sin embargo, hay razones de hondo sentimiento humano que le impiden a los museos memoriales limitarse a llegar hacia el público externo.
Cuando un museo memorial surge con él brotan situaciones que no son visibles. En la labor no visible está la necesidad de defender la dignidad de las víctimas. De los que han caído en defensa de la libertad. El museo también recibe un vínculo intangible con los familiares de las víctimas; la institución acoge el dolor de esa gente que viene y hace del museo el lugar idóneo para que sea depositario de las memorias y las reliquias de los muertos, desaparecidos y torturados.
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana quiere ser precisamente eso, un espacio de acogida para aquellos que clamen por justicia; un estandarte para los que luchan por la verdad y los que marchan por la vida en favor de la memoria histórica y los derechos humanos.
Pretendemos ser una fuente de conocimiento para que las nuevas generaciones crezcan con una conciencia inspirada en los valores democráticos y de libertad. Intentamos convertirnos en un bastión contra el olvido. No olvidar; educar sobre el pasado es lo único que puede prevenir la repetición de la historia. Por eso insistimos en repetir nuestro lema: "Recordar el pasado para aplicarlo en el presente en la construcción de un mejor futuro".
— Luisa De Peña Díaz, Directora General del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana. 25 de mayo de 2016.
